Aunque Lanzarote es conocida por sus playas paradisíacas, sus paisajes volcánicos o su espectacular clima, esta isla canaria tiene mucho más que mostrar a los que la visitan. En este destino, el arte y la naturaleza se entrelazan de una forma única y especial, creando una seña de identidad que define a esta isla y que tiene como máxima referencia a su mayor impulsor, César Manrique.
Conocer Lanzarote significa descubrir el legado de este extraordinario artista multidisciplinar que decidió convertir los paisajes de su tierra natal en su mejor lienzo. Los Centros de Arte, Cultura y Turismo (CACT) no son solo espacios imprescindibles por ser las principales atracciones turísticas, sino porque en ellos puedes descubrir la esencia más auténtica de la isla.
César Manrique: El visionario amante de su tierra
Antes de recorrer su obra, es fundamental entender quién fue César Manrique (1919-1992). Nacido en Arrecife, tras formarse en Madrid y vivir la efervescencia artística de Nueva York en los años 60, regresó definitivamente a Lanzarote en 1966. Su misión fue clara: poner en valor el patrimonio natural de la isla e impulsar un modelo de turismo sostenible y respetuoso.
Pintor, escultor y arquitecto, Manrique fue un gran defensor del medio ambiente (Premio Mundial de Ecología y Turismo en 1978). Su peculiar manera de integrar el arte y la arquitectura con la belleza natural del paisaje es el principio que observarás en todas sus creaciones, donde la naturaleza y el hombre dialogan en perfecta armonía.
La Red de Centros de Arte, Cultura y Turismo (CACT)
La idea de crear los CACT nació en la década de los 60 para proteger el entorno y resaltar enclaves naturales singulares. Gestionados por el Cabildo de Lanzarote, estos centros son hoy referentes mundiales de turismo responsable.

Actualmente, la red se compone de 7 centros principales creados a lo largo de los años:
- La Cueva de los Verdes (1964).
- Los Jameos del Agua (1966).
- La Casa-Museo del Campesino (1968).
- El Restaurante El Diablo – Montañas del Fuego (1970).
- El Mirador del Río (1973).
- MIAC – Castillo de San José (1976).
- El Jardín de Cactus (1991).
Además de su valor arquitectónico, estos espacios acogen eventos especiales como actuaciones musicales, visitas nocturnas y experiencias gastronómicas.
Ruta por las obras maestras de Manrique y la naturaleza volcánica
Los Jameos del Agua: Arte, cultura y vida submarina

Es una de las obras más emblemáticas de Manrique. Se trata de una enorme cueva volcánica originada por el hundimiento del techo de un tubo de lava del Volcán de la Corona. El artista transformó estas aberturas en un espacio que alberga una laguna con el famoso cangrejo ciego albino (especie endémica), un restaurante en una gruta volcánica y un auditorio natural con acústica extraordinaria. No te pierdas «Las Noches de los Jameos», una experiencia que combina cena y concierto en un entorno mágico.
La Cueva de los Verdes: Un viaje a las entrañas de la tierra

Vecina de los Jameos, La Cueva de los Verdes permite recorrer casi 8 kilómetros de túneles volcánicos. A través de un laberinto de galerías, lagunas y depósitos salinos, los visitantes admiran juegos de luces que resaltan los colores de las rocas. Cuenta también con un auditorio singular donde el silencio y la geología crean una atmósfera irrepetible.
El Jardín de Cactus: Armonía entre pinchos y ceniza

Ubicado en Guatiza, fue la última gran intervención de Manrique. Rehabilitó una antigua rofera (cantera de extracción de ceniza volcánica) para crear un anfiteatro que hoy acoge unos 4.500 ejemplares de cactus de 500 especies de todo el mundo.

El centro, premiado internacionalmente, destaca por su molino de viento y su restaurante, donde puedes probar especialidades culinarias hechas a base de cactus o disfrutar de la «entrada insólita» con guía y aperitivo local.
El Mirador del Río: Una ventana al Archipiélago Chinijo

Situado a 470 metros de altura en el Risco de Famara, este mirador está camuflado bajo la roca volcánica. Ofrece una vista espectacular del «río» (el brazo de mar) y de la isla de La Graciosa.

En su interior, dos grandes ventanales circulares actúan como «ojos» que observan el horizonte, mientras que en el exterior, una escultura de un ave y un pez da la bienvenida a los visitantes.
Montañas del Fuego (Timanfaya) y Restaurante El Diablo
En el corazón del Parque Nacional de Timanfaya, Manrique diseñó la Ruta de los Volcanes y el restaurante ‘El Diablo’. Este último es un prodigio de ingeniería y diseño: utiliza el calor geotérmico de la tierra (hasta 250 grados) para cocinar platos a la brasa, mientras ofrece vistas panorámicas de los campos de lava y los géiseres a través de su gran cristalera circular.
Casa-Museo del Campesino: Homenaje a la tradición

Ubicada en el centro geográfico de la isla, esta obra rinde tributo al esfuerzo de los agricultores locales. Aquí podrás conocer la arquitectura tradicional de paredes blancas y carpintería verde, además de disfrutar de talleres en la Plaza de los Artesanos. Destaca el Monumento a la Fecundidad, una escultura vanguardista de más de 15 metros de altura.
MIAC – Castillo de San José
Esta antigua fortaleza militar del siglo XVIII fue reconvertida por Manrique en el Museo Internacional de Arte Contemporáneo. El espacio combina la robustez histórica del castillo con obras de autores internacionales y un restaurante con vistas inigualables al puerto de Arrecife.
Otras huellas fundamentales del artista
Más allá de los CACT oficiales, el legado de César Manrique impregna cada rincón de Lanzarote:
- Fundación César Manrique (Taro de Tahíche): Ubicada en la antigua vivienda del artista, esta «Casa del Volcán» está construida sobre cinco burbujas volcánicas naturales. Es el mejor lugar para comprender su vida y obra.

- Los Juguetes del Viento: Esculturas móviles de hierro situadas en diversas rotondas de la isla (como Tahíche o Puerto del Carmen) que interactúan con los vientos alisios, homenajeando a los antiguos molinos.

- Casa Museo Lagomar: Un oasis en una cantera volcánica inspirado por Manrique, donde lava y cuevas forman una villa de ensueño.
- Casa Museo César Manrique (Haría): La residencia donde el artista pasó sus últimos años, rodeado de palmeras y su taller personal.
Vive la experiencia completa en Lanzarote
Visitar Lanzarote no es solo disfrutar de su rica gastronomía o recorrer sus pueblos con encanto; es sumergirse en una visión donde el arte protege la tierra.
Si quieres descubrir todos estos tesoros, desde Gescav te ofrecemos diferentes alojamientos de alquiler vacacional






